Rostro

Pasos a seguir para tener una piel cuidada y bonita

Los ojos son la parte del rostro en la que más nos fijamos cuando hablamos con la gente y la más olvidada. Unos ojos cansados, sin brillo, enrojecidos y con la piel que le rodea deshidratada y sin tono, difícilmente pueden resultar atractivos.

Dormir durante 8 horas como mínimo ayuda a tener unos ojos descansados y bonitos. La piel de esa zona es muy frágil y los gestos faciales castigan especialmente la zona.

Al ser la piel tan fina su película hidratante es muy pequeña ya que no contiene suficientes glándulas sebáceas y sudoríparas, además su micro circulación sanguínea funciona de manera más lenta lo que se traduce en que el drenaje de la zona sea siempre insuficiente y esto va empeorando con la edad.

Esta zona está constantemente expuesta a condiciones atmosféricas (frío ,sol, viento, radicales libres), así como a la contaminación ambiental; estos factores actúan de forma externa y directa provocando que el proceso de envejecimiento cutáneo del contorno de los ojos se acelere y se produzca mucho antes; porque, además, es la zona más expresiva del rostro (si nos reímos lo primero que arrugamos es esta zona), por lo tanto, es donde antes se marcan las arrugas y, si no cuidamos la zona, se acentuarán más.

Las arrugas en los ojos comienzan su aparición a partir de los 20 años, por lo tanto, hay que empezar desde esa edad a cuidar de ellos con productos específicos. Hay mucha gente que cree que no es necesario el uso de estos productos y solo utilizan cremas para el rostro, descuidando esta zona que es tan importante y que si no la cuidamos, a la larga, esas finas líneas de expresión se convertirán en arrugas.

Además para cuidar el contorno de los ojos y prevenir las arrugas y la falta de firmeza hay que desmaquillar bien la zona de los ojos con un desmaquillante de ojos que será bifásico para aquellas personas con la piel del contorno seco o que maquillan mucho sus párpados. Después limpiaremos nuestra piel con un producto al agua específico para el pH de la piel y posteriormente aplicaremos cremas, fluidos o geles de tratamiento hidratantes o antiarrugas dependiendo de la necesidad de cada piel. Esto también nos beneficiará a la hora de maquillarnos, ya que hará una mirada más fresca y radiante y que las sombras duren más tiempo sin alterarse. Cerca de los lagrimales tenemos ganglios linfáticos que ayudan a drenar y a eliminar toxinas del cuerpo es por ello que en el contorno de los ojos se nos producen bolsas muy cotidianamente por culpa de la retención de líquidos y toxinas, además es riego sanguíneo en esa zona va mucho más lento y las ojeras aparecen. Para estos problemas debemos utilizar contornos de ojos específicos que contengan ingredientes drenantes y/o activadores de la microcirculación para evitar estos problemas. Un truco para descongestionar el contorno es guardar nuestras cremas en la nevera para que estén fresquitas y realizar un rápido masaje drenante mientras aplicamos nuestros cosméticos.

PRODUTOS A UTILIZAR:

  1. PRODUCTOS DESFATIGANTES: iluminan, refrescan e hidratan la mirada, normalmente son en textura gel, eliminan bolsas y ojeras ya que despiertan la micro circulación sanguínea.
  2. PRODUCTOS HIDRATANTES: hidratan y atenúan finas líneas 
  3. PRODUCTOS REAFIRMANTES: tensan el párpado superior e inferior le devuelven la elasticidad y tonicidad 
  4. PRODUCTOS ANTIARRUGAS: alisan las arrugas, hidratan en profundidad ya que a medida que envejecemos perdemos hidratación y elasticidad en la piel. 

¿Por qué utilizar cremas de noche?

La formulación de las cremas incluye una serie de ingredientes destinados a cumplir una función muy específica sobre la piel, aquella función que necesitamos cada persona de acuerdo a nuestras necesidades naturales derivada de la genética de la piel, por tanto, lo que a una piel seca le va bien, a otra persona con la piel grasa puede incluso perjudicarle, pues tengamos en cuenta que la piel es un órgano en constante actividad y que responde ante todos los estímulos tanto internos como externos que interfieren sobre ella.

Los tratamientos cosméticos deben ajustarse a cada tipo de piel y a cada estado de la piel, entendiendo por “estado de la piel” la situación en la que se encuentra el cutis en un momento determinado debido a factores aislados que intervienen en la belleza de la piel y en su salud, en un momento determinado, los nervios debido a un periodo de exámenes o a un acontecimiento doloroso en nuestras vidas, una dieta muy estricta, deporte en exceso, el estrés, alergias, la mala alimentación, beber poco agua, o un cambio climático fuerte son ejemplos que pueden causar una alteración sobre la piel que no tiene nada que ver con su genética, con el tipo de piel que realmente posee en estado normal y que es propio de esa persona.

Pero, igual que un tratamiento debe ajustarse al tipo y al estado de la piel, debe también responder a las necesidades que este órgano presenta en las diferentes etapas de actividad que tiene, las necesidades durante el día y las necesidades durante el tiempo en que dormimos, puesto que nuestro organismo en su totalidad en cuanto cerramos los ojos y entramos en un sueño profundo comienza a funcionar de una manera distinta.

Cada minuto que pasa, alrededor de 300 millones de células mueren en nuestro cuerpo, debido a esta realidad necesitamos regenerar células constantemente durante todo el día, pero durante la noche la piel se regenera 3 veces más rápido y con una potencialidad mayor, todos hemos oído la expresión “sueño reparador”al hablar de la piel y relacionado con el beneficio de dormir un mínimo de horas. Pues bien, además de esto, al sistema linfático mucho más lento por la noche que por la mañana recién levantados, le cuesta mucho más eliminar toxinas, y realiza las funciones de desintoxicación más pesadas durante el ciclo de sueño, este hecho genera la aparición de las famosas bolsas sobre los ojos ante una ralentización del drenaje, hablamos del RELOJ BIOLÓGICO DEL CUERPO.

Es por ello que las buenas cremas de noche están formauladas con principios activos relacionados con ese reloj biológico que cada día nos marca las horas de funcionamiento de nuestro organismo, de nuestras células e influye sobre nuestra piel.

Las cremas de noche no son nocturnas por capricho comercial. las necesitamos para ayudar a la piel a mantenerse joven, las necesitamos para sacar el máximo partido de belleza a nuestra piel cada día.

Las cremas de día poseen un porcentaje distinto de principios activos y unos ingredientes diferentes y contienen también, en ocasiones, FILTROS SOLARES. Si utilizamos por tanto estas cremas durante la noche no nos perjudicará, pero tampoco aportamos a la piel lo realmente necesario para ese momento biológico y, además, desechamos la funcionalidad de la protección frente al sol, innecesaria durante la noche. Podemos aplicar un producto que sí nos beneficia, un producto que nos ayuda a evolucionar, a sentirnos muchísimo más sanos y bellos cada día, podemos empezar a utilizar una CREMA DE NOCHE, los resultados son asombrosos.

La crema de noche, por tanto, contiene principios activos distintos a los de la crema de día, enfocados más a la regeneración profunda, a la reparación y nutrición, por eso NUESTRAS “ALIADAS NOCTURNAS” cuestan unos pocos euros más que la crema de día de la línea a la cual suelen pertenecer dentro de una Marca de Cosméticos.

Utilizar la crema de noche durante el día no es factible en principio, además habría que añadir una crema protectora para compensar la falta de filtros y protegernos frente a los radicales libres que producen un 65% del envejecimiento prematuro de nuestra piel.

Otro dato importante es que muchas cremas de noche contienen principios activos con propiedades despigmentantes destinados a borrar las odiadas manchas, tanto las provocadas por el sol, fármacos, como por mecanismos intrínsecos al cuerpo humano, la vejez, etc. Por lo que NO nos conviene para nada estas cremas durante el día, ya que pueden provocar fotosensibilidad en la piel y efecto rebote.

En resumen, es importante utilizar los tratamientos de una manera adecuada para obtener todo el beneficio, una piel sumamente bella, radiante y sana, eleva tu piel al máximo exponente.

Diferencias entre serum y crema

Una CREMA es un producto cosmético que tiene como función básica hidratar la piel, suavizarla, proteger la epidermis o capa externa de la piel del exterior y además centrarse en el tratamiento de otras funciones anti envejecimiento con el fin de tratar la salud de la piel y embellecerla.

Las necesidades de cada piel varían según su tipología, estados o problemas por ello hay tantas cremas como cantidad de necesidades en la piel. En el mercado encontramos cremas hidratantes, antiarrugas, reafirmantes, regenerantes, desfatigantes, despigmentantes, calmantes, hipoalergénicas, iluminadoras, etc…, incluso encontramos las conocidas como “cremas globales” que son aquellas que cumplen todas o casi todas estas funciones a la vez y por eso suelen ser las líneas más completas dentro de las firmas de cosméticos.

Una crema con su función característica puede lanzarse al mercado con diferentes texturas manteniendo por igual ese tratamiento hidratante o antiedad, lo único que cambia es la textura y la experiencia sensorial distinta que brinda cada textura sobre la piel. Muchas veces estas texturas también van asociadas a una ligereza mayor o menor cantidad de lípidos (aceites) para poder ofrecer el mismo tratamiento pero adaptado a los distintos tipos de piel, seca, mixta, normal y grasa.

Encontramos el mismo tratamiento que una crema en otras texturas de menor a mayor ligera como son:

  • TEXTURA FLUIDO
  • TEXTURA GEL – CREMA
  • TEXTURA GEL

 

Un SERUM, es un producto cosmético que cumple funciones distintas a la de una crema y de otra manera. Es un complemento de la crema nunca un sustitutivo. En primer lugar hablamos de un producto que sólo puede actuar si tiene una textura muy ligera tipo plasma, por eso todos los serums son acuosos. Un serum es un potente cocktail de principios activos específicos para ciertas necesidades de la piel que exigen un tratamiento más intensivo y profundo aumentando los efectos de la crema. Un serum concentra casi tres veces más cantidad de ingredientes específicos sólo para una función concreta que queremos ver potenciada o intensificada. Se aplica mañana y noche antes de la crema y al ser una disolución acuosa que consigue absorberse enseguida tratando incluso las capas más profundas de la piel.

¿Cómo reconocer mi tipo de piel?

El tipo de piel son las CARACTERÍSTICAS DEL CUTIS determinadas por la secreción de las glándulas (GRASA Y AGUA) que produce una apariencia y necesidades cosméticas concretas para mantener la salud y sacar el máximo partido a su belleza.

Los tipos de piel están determinados genéticamente. No son eventuales, sino fijos aunque pueden variar con el envejecimiento, nuestra forma de vida y cosméticos utilizados a diario. Los tipos de piel se pueden clasificar en: 

  • NORMAL
  • GRASA
  • SECA
  • MIXTA

PIEL NORMAL:

Se caracteriza por el balance perfecto de grasa y agua, el equilibrio de manto hidrolipídico perfecto. Las espinillas y puntos negros no son frecuentes ni comunes. Este tipo de piel es generalmente suave, lisa, firme y tiene poros pequeños. No contemplamos ni brillos, ni sequedad, ni deshidratación, sino un equilibrio perfecto.

PIEL GRASA:

Es la que tiene un nivel de grasa superior al adecuado. Se caracteriza por el brillo en la piel, la presencia constante de puntos negros y los poros más dilatados, que además con el tiempo tiende al descolgamiento (pérdida de firmeza) y la consecuente pérdida de la armonía del óvalo facial.

PIEL SECA:

La piel seca es la que tiene un nivel bajo de lípidos (grasa natural) presentando pequeñas escamas “pielecitas” en alguna zona, tiende a descamarse y a tener poros pequeños de difícil limpieza. La tirantez y la falta de confort es característica.

Si no se le dan cuidados apropiados presenta una apariencia quebradiza, fatigada, desnutrida, con falta de resplandor y vitalidad, tendiendo a la aparición de arrugas, lo que se ve agravado en los contornos de los ojos.

PIEL MIXTA:

Es la más difícil de tratar. Es la que tiene una combinación de zonas secas y grasas, e incluso algunas normales. Se identifica por la famosa zona T grasa (frente, nariz y barbilla) y mejillas secas, contornos de ojos secos y laterales del rostro como la zona de la sien secos.

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